
El Banco Central flexibilizó a comienzos de junio el esquema de préstamos en dólares que rige desde la salida de la convertibilidad, en una decisión que responde en gran medida al bajo nivel de incumplimiento que registran esas líneas de crédito frente a las otorgadas en pesos. La medida, que habilita a las entidades financieras a prestar divisas a empresas y personas ajenas al sector exportador bajo determinadas condiciones, ya repercute en el segmento hipotecario: según datos de First Capital Group correspondientes al cierre de junio, el saldo de los créditos para vivienda —incluidas las líneas UVA— trepó 106,8% interanual en términos nominales y 54,5% en términos reales, una recuperación que llega tras varios meses de estancamiento en el sector.
Hasta la resolución adoptada por el organismo que conduce Santiago Bausili (foto inferior) los bancos únicamente podían destinar los dólares de sus ahorristas a financiar a empresas capaces de generar esas mismas divisas, de modo de asegurar la devolución de los préstamos. Esa restricción, vigente desde el fin de la convertibilidad, había sido objeto de reclamos sostenidos por parte del sistema bancario local.
La nueva normativa permite a los bancos realizar intermediación financiera con las empresas o personas que no pertenecen al universo exportador, a condición de que obtengan la garantía de una compañía que sí perciba divisas por sus operaciones de comercio exterior. Bajo este esquema, una pyme del sector transporte, por ejemplo, podría acceder a un crédito en dólares si consigue el aval de una empresa agroexportadora.

Pese al cambio normativo, entre las entidades financieras prevalece una postura cauta respecto del alcance real de estos préstamos. Los bancos privados de capital nacional, que durante años impulsaron la revisión de las restricciones macroprudenciales al financiamiento en moneda extranjera, aguardan que sea la banca pública la que dé el primer paso en la implementación.
La vivienda, en el radar de la nueva herramienta
El esquema podría extenderse también al financiamiento de la construcción. La idea que evalúa el Gobierno consiste en aplicar la misma lógica normativa para que los desarrolladores accedan a dólares destinados a la compra de terrenos y la ejecución de obras, a una tasa del 8% anual.
El mecanismo funcionaría de la siguiente manera: el banco otorga el crédito en dólares al constructor —asociado a una empresa exportadora— y, en paralelo, ofrece al comprador individual un crédito en pesos ajustado por UVA e inflación.
Se trata de una alternativa que el sector de la construcción podría capitalizar en un contexto en el que necesita nuevos impulsos para reactivar su actividad. No obstante, fuentes del ámbito financiero señalaron que el efecto de estas medidas sobre la reactivación económica prevista por el Gobierno para el segundo semestre podría ser, por el momento, acotado.
Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, se había dirigido a los desarrolladores inmobiliarios para plantear una vía alternativa de financiamiento. "Los créditos hipotecarios en dólares no se desarrollan, pero sí podrían hacerlo a través del mercado de capitales, por ejemplo con una obligación negociable", sostuvo el funcionario, quien pidió una mayor coordinación entre el sistema bancario y el mercado de capitales.

En esa misma línea, Caputo había convocado a bancos y agentes de Bolsa (Alycs) a conformar un esquema conjunto de financiamiento. "Lo que les digo a los bancos y Alycs es que, más que hacer esfuerzos individuales, armen un fondo inmobiliario entre bancos y Alycs, porque con eso yo puedo hasta cuadruplicar los montos con plata de organismos multilaterales que están dispuestos a ayudarnos", había anticipado a fines de junio.
El financiamiento resulta determinante para la actividad del sector inmobiliario. De acuerdo con el relevamiento de First Capital Group al cierre de junio, las líneas de crédito hipotecario —incluidas las ajustables por inflación bajo el sistema UVA— crecieron 3,5% mensual en términos nominales, hasta alcanzar un saldo acumulado de $7,9 billones, frente a los $3,8 billones registrados en el mismo mes del año anterior, lo que representa un incremento interanual del 106,8%. En términos reales, la suba fue del 1,6% mensual y del 54,5% interanual.
El repunte se da luego de cuatro meses en los que el segmento había mostrado variaciones reales modestas e incluso retrocesos puntuales. Guillermo Barbero, especialista de la consultora, atribuyó la recuperación a la evolución de los índices que actualizan el valor de las cuotas: "La caída de los índices que actualizan el valor de las cuotas y la deuda ha generado una mayor atracción de la demanda", explicó.
Los préstamos en moneda extranjera continúan en expansión y, a diferencia de los créditos en pesos, no muestran señales de deterioro en sus indicadores de morosidad ni resultan afectados por el nivel de las tasas de interés en pesos, que se mantienen elevadas. La combinación de un ingreso sostenido de divisas, el crecimiento de los sectores exportadores y generadores de dólares, y tasas en pesos que no logran bajar dieron lugar a un fenómeno inédito: en la actualidad, las empresas tienen vigentes más créditos en dólares que en pesos.